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Échale la culpa a las hormonas

A esta altura de mi vida, si tuviera que enjuiciar a alguien por mis pecados, sería a mis glándulas y a su grupo de tareas, las hormonas

por Pat Sierra – @patsierra

En nuestro cuerpo suceden muchas cosas, pero la corriente del fin del siglo XX y principios del XXI es mirar a la psiquis y a los hábitos alimenticios por los desbalances de nuestro cuerpo. Puede que estas cosas influyan, pero nuestros aliados y muchas veces enemigos, se encuentran dentro de nosotros y se llaman… glándulas, que a su vez tienen un ejército de sicarios, llamados “hormonas”.

Ellas son las responsables de cuidar el descanso, hacer que el sistema reproductor trabaje, preparar al cuerpo ante situaciones de estrés, metabolizar lo que se come y como si todo esto fuera poco, influenciar el comportamiento y humor. Son capaces de promover muchas alteraciones físicas visibles como impulsar el crecimiento, aumentar o disminuir de peso, o que siendo mujer aparezca ese desagradable vello en la cara diagnosticado como hirsutismo.

Las hormonas son sustancias químicas producidas principalmente por glándulas e inyectadas directamente en el torrente sanguíneo. Recorren el cuerpo hasta encontrar las células que son el objetivo sobre lo que van a actuar. Por medio de receptores que se acoplan en esas células, inician sus funciones. La hormona es la llave, y la célula tiene varias cerraduras que pueden estar en diferentes lugares de su estructura. En el momento en que se produce esa unión, se desencadenan diferentes acciones en el metabolismo celular.

Todas las acciones reguladoras disparadas a partir de las hormonas, suceden de manera tan natural y silenciosa, que solo nos damos cuenta de lo que hacen  cuando aparecen las disfunciones. Sólo notamos su acción cuando hay alguna enfermedad que afecte la función de la glándula que pasa a producir la sustancia en abundancia o en exceso, y eso puede acarrear enfermedades e inclusive la muerte.

 

Las mujeres las conocemos a fondo

Menstruacion

Las mujeres sabemos cómo es tener que lidiar con las variaciones hormonales, especialmente en los días previos a nuestro período menstrual. El síndrome pre-menstrual, el cual fue bautizado como SPM y en otras partes como TPM (Tensión Pre Menstrual), muestra claramente como esas sustancias pueden movilizar el organismo.

Un 70% a 80% de las féminas, perciben alteraciones en el cuerpo y/o en el humor antes de menstruar, pero sólo de 20% a 30% de las mujeres, sienten  síntomas suficientes para clasificar la situación como síndrome. Ansiedad, llanto fácil, aumento del apetito, retención de líquidos y dolor de cabeza son algunas de las alteraciones que las mujeres enfrentamos mes a mes, hasta que el cuadro empeora cuando llega la menopausia; el período de 28 días para negociar pasa a un enfrentamiento diario con glándulas y hormonas.

Pero durante el período fértil, las alteraciones ocurren porque las hormonas sexuales como el estrógeno y la progesterona que actúan en el Sistema Nervioso Central (SNC), precisan reducir su producción para poder menstruar. Con la disminución, algunas áreas del cuerpo pasan a ser ignoradas, lo que genera alteraciones en el comportamiento.

Disminuir los efectos de ese proceso no es fácil. Evitar alimentos que estimulen el sistema nervioso central, como los ricos en cafeína, por ejemplo (café, gaseosas cola, etc.), practicar ejercicios físicos y mantener una dieta saludable son actitudes que pueden ayudar. En algunos casos en que los síntomas son complicados para soportar, los anticonceptivos de uso regular que interfieren en la cantidad de hormonas, puede que sean recetados por el ginecólogo.

Muchas cosas son indicadas y no tienen comprobación científica. Como estos síntomas son manifestaciones exacerbadas de la fisiología, algunas cosas surten efectos en algunos y en otros no.

No es locura, es el cortisol alterStressado

Otra hormona capaz de provocar importantes cambios en el comportamiento, es el cortisol. Con la función básica de preparar al cuerpo para situaciones de estrés (tanto emocional como el físico), cuando se produce en exceso, podría generar euforia.

El efecto más nítido de la acción del cortisol es no dejar que la glucosa del cuerpo baje. El hace que el hígado produzca glucosa y en menor medida el músculo, lo que se llama glucogénesis, que es la producción por medio de fuentes que no dependen de la alimentación. La cantidad de cortisol producida por la glándula, es proporcional a la intensidad del estrés generado. En la medida de que la situación que causó la tensión se va resolviendo, los niveles de hormonas se van normalizando.

El sistema endocrino es apto para regular la producción de las hormonas, e inclusive el cortisol. Eso permite que la persona se adapte a situaciones adversas, manteniendo la integridad de las funciones esenciales.

En un cuadro de estrés crónico, el organismo puede mantener esa regulación, aunque puedan ocurrir ciertos perjuicios. La elevación del cortisol causada por el estrés, no tiene capacidad por sí misma de provocar enfermedades, pero puede ser perjudicial para quien tiene la predisposición a alguna patología, contribuyendo a que el problema aparezca, los hipertensos, por ejemplo, pueden ser más susceptibles a que su presión se eleve aún más cuando el cortisol aumenta.

Tiroides… no solo es una cuestión de peso

Thyroid_gland-es.svgLa disfunción más común relacionada a la tiroides es el hipotiroidismo, que es cuando disminuye la producción de sus hormonas. Sus síntomas son la somnolencia excesiva y comportamiento depresivo, es por eso que es un procedimiento normal pedir un dosaje de hormonas tiroideas en pacientes diagnosticados con depresión.

Otra disfunción tiroidea es el hipertiroidismo, que es la excesiva producción de las hormonas tiroideas, sus síntomas son:

Dificultad para concentrarse, fatiga, deposiciones frecuentes, bocio, pérdida de cabello, temblor en las manos, intolerancia al calor, nerviosismo, palpitaciones, menstruaciones irregulares en las mujeres, etc.

Hay casos de enfermedades que son completamente dependientes de las hormonas de la tiroides, o que son provocados por una patología en otra glándula: la adrenal.

 

Ellas juegan con el apetitoObesidad

Las conexiones hechas por el cuerpo para equilibrar al apetito, hambre o saciedad, son muy complejas. Son varias las hormonas y neurotransmisores envueltos en este proceso, que hasta hoy la ciencia no ha podido comprender en su totalidad, ya que de ser así, tendrían más herramientas para combatir a la obesidad. No obstante, hay un consenso: la insulina, la grelina, el GLP-1, el GIP y la leptina, son hormonas que actúan directamente en ese aspecto.

La insulina regula el nivel de glucosa en sangre y la alimentación es el principal estímulo para su producción, que se realiza en el páncreas.

Las harinas, en general y los alimentos ricos en carbohidratos, tienden a elevar su fabricación. En exceso, ella puede aumentar el apetito y traer problemas al metabolismo. Diversos estudios han demostrado que para los obesos, es más importante reducir los carbohidratos que la grasa, en realidad sería ideal reducir ambos.

La grelina, producida por el estómago, el GLP-1 (Péptido similar al glucagón tipo 1) y el GIP (Polipéptico inhibidor gástrico), producidos por el intestino, son los responsables de enviar al cerebro las señales para regular el apetito y la saciedad. El GLP-1, incluso tiene una acción importante en el tratamiento de la diabetes y de la obesidad, pero en muchos países, solo está autorizado para el tratamiento de la diabetes.

El hambre y la saciedad se relacionan también con la leptina, hormona producida por el tejido adiposo que tiene la función de inhibir el apetito. Estudios y artículos señalan una paradoja que dice sobre la producción de la sustancia: “las personas obesas, tienen altas concentraciones de leptina que, en teoría, debería regular la cantidad de alimentos que se ingiere, pero el nivel de hormonas en la sangre no representa el efecto de él, existen situaciones en que la genética se resiste a la acción de determinada hormona, se especula de que algunos obesos tengan resistencia a la leptina, por eso no quedan saciados”.

Ellas juegan con el cuerpo

Messi

 

El crecimiento de un niño y sus órganos, o el aumento de la masa muscular en un adulto, también son comandados por las hormonas. Es bien conocido el caso de Lionel Messi, nuestro ídolo, que de adolescente tuvo que ser sometido a un costoso tratamiento, por problemas con la GH (hormona de crecimiento).

Responsable de esas acciones, el GH (Hormona de crecimiento) actúa en la proliferación de las células y en el metabolismo de la glucosa y del colesterol. Su secreción es estimulada durante las horas del sueño, lo que explica en parte, la necesidad de dormir temprano para crecer de manera adecuada. Es liberada en cantidades mayores hasta los 20 años, actuando en los cartílagos, en la parte del tejido óseo que aún no está bien formado. Ayuda a que se desarrolle el crecimiento longitudinal de los huesos y también de los órganos internos.

Cuando finaliza el período de crecimiento, la GH pasa a producir menores cantidades, pero todavía ejerce funciones importantes en el metabolismo y en la composición de cuerpo, manteniendo una distribución adecuada de grasa y masa muscular. Eso lleva a que algunas personas busquen esa hormona, para ganar musculatura magra de manera más rápida, pero la administración de la hormona, precisa ser hecha con cuidado, y por supuesto con orientación médica, ya que aumenta el músculo pero si la persona tiene la predisposición al cáncer, va a estimular el crecimiento de las células cancerosas, y en exceso también puede provocar diabetes.

Más allá de eso, el consumo de las hormonas para fines estéticos, puede provocar alteraciones semejantes a una enfermedad llamada “acromegalia”, caracterizada por el crecimiento exacerbado de la nariz, las orejas y el mentón.

Las hormonas sexuales como el estrógeno y la testosterona también son responsables de los cambios físicos. El estrógeno, más allá de la función reproductiva de las mujeres, también responde por las características femeninas del cuerpo, además, cuando cesa su producción (durante la menopausia) provoca resecamiento vaginal y puede traer alteraciones en el sistema urinario. Con el envejecimiento, producto de la disminución en la producción de estas dos hormonas, pueden acarrear otro problema: la osteoporosis, porque también están relacionadas con la regulación del metabolismo óseo, quizá sea la razón por la que un tercio de las mujeres en la menopausia sufre osteopenia y más tarde osteoporosis.

Ellas juegan con el sueñoanimal-957391_1280

Una noche de sueño reparador, también depende de las hormonas. Por medio de un mecanismo ex
tremadamente regulado, nuestro cuerpo reduce la secreción de cortisol a lo largo del día, preparándonos para dormir. Durante el período de descanso, entra en escena la melatonina, hormona relacionada a los estímulos lumínicos (es la encargada de decirle al cuerpo que cuando oscurece ha llegado la hora de dormir). Quienes sufren de insomn
io, por ejemplo, puede llegar a tener una deficiencia de melatonina.

A pesar de que todavía la ciencia no lo ha esclarecido, se especula que la melatonina podría tener relación con la moderación del apetito, lo que en un futuro, podrá contribuir al tratamiento de la obesidad, tener efecto antioxidante y probablemente alguna relación con el cáncer.

Otras hormonas interfieren en el sueño: el cortisol es el responsable de que el cuerpo comience el proceso de despertar, la adrenalina. Fabricada por la médula adrenal, también está vinculada a una buena noche de sueño. Es responsable por aumentar la presión arterial y de los latidos cardíacos. La adrenalina, así como el cortisol, preparan al cuerpo para las situaciones de estrés, y cuando están muy altas dificultan dormir. La recomendación de no hacer actividades físicas nocturnas que aumentan la producción de esas hormonas, es para lograr un buen descanso, ya que de noche deben ser reducidas.

Quizá las hormonas, no sean culpables de todo lo que le pasa en su vida, pero sí son grandes responsables. Este artículo es apenas un breve pantallazo sobre las hormonas. Hay más, y todas actúan en nuestro cuerpo, para bien o para mal.

 

Acerca de Pat Sierra (195 Artículos)
Periodista, guionista conductora de Radio y TV y bloguera. Coeditora de "Se Dice Ciencia". Realizó su carrera en radio, televisión y gráfica. Se destaca su paso por América Noticias, Crónica TV, y los ciclos propios “Para quererte mejor” en cable y “Cóncavo y Convexo” en radio, entre otros. Sus guiones “El conventillo de los sueños” y “Domador de Tormentas” han sido galardonados por Argentores, así como su monólogo “Deprimida en la peluquería” que está incluido en el libro “La cocina de los dramaturgos”. Su blog “Patricia Sierra… ¿sólo sueños o mi propia realidad?” está en la web desde 2007. Periodista Científica egresada del Instituto Leloir promoción 2014

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