Ticker de noticias

La falta de deseo sexual en la mujer pasa por cuestiones complejas

por @patsierra

La aparición del “Viagra Femenino”, trajo muchas controversias. La realidad que la falta de deseo sexual femenino, no solo se puede encarar con una pastilla, es un proceso mucho más complejo.

Algunos de los factores que componen la libido femenina son: hormonas, neurotransmisores trabajando equilibradamente, bien estar psíquico y profesional y tener sintonía con la pareja. Para la mujer, los problemas emocionales afectan el deseo del mismo modo que los biológicos, y esto fue lo que llevó tanto tiempo para desarrollar el medicamento que actuase en la disfunción sexual femenina, lo que sucedió hace casi dos meses con la aprobación de la flibanserina por la FDA (Food and Drugs Administration).

El Sildenafil (Viagra) trata la disfunción eréctil, aumentando el flujo de sangre en dirección al pene, en cambio el mal llamado Viagra femenino, actúa en los neurotransmisores de la mujer. La droga dosifica el nivel de serotonina y dopamina, actuando en el deseo femenino.

Para la mujer, no es suficiente enfocarse en la excitación estimulando el clítoris, la mujer necesita ser influenciada psicológicamente para tener el deseo de tener sexo. Trabajar solo con la erección como es en el hombre, es más fácil de controlar, pero trabajar (como es necesario en la mujer) con el sistema nervioso es más complejo.

Líbido

Del latín, la palabra líbido significa “lujuria” o “deseo”. Para el psicoanálisis, es la energía que mueve los instintos de vida, usado por Freud para describir “la manifestación dinámica de la sexualidad”. Desde entonces. La palabra se volvió sinónimo del deseo sexual. Quien carece de líbido o el nivel es ínfimo, no percibe estímulos eróticos en situaciones rutinarias, no tiene deseo sexual que brote espontáneamente y en estadíos más avanzados, no consigue responder a las insinuaciones de su pareja.

Por ser la testosterona una de las principales hormonas que actúan, la líbido funciona de manera distinta entre hombres y mujeres, mientras que ellos tienen una producción constante de la sustancia, y por lo tanto son permanentemente activos, la de ellas es cíclica.

Biológicamente, el macho nunca sabe cuándo va a encontrar a la hembra fértil, por lo tanto, siempre está listo. Entre los animales, las hembras son quienes determinan el momento de la cópula, el momento de aceptar al macho, en el período fértil. En los humanos en cambio, es un poco diferente, porque no solo valoramos el sexo como medio de reproducción sino también el placer que nos brinda, eso nos permite poder disfrutarlo no solamente en las etapas fértiles, sino en cualquier momento.

El período fértil en la mujer, sucede en la mitad del ciclo menstrual, es en ese momento que hay un aumento de la producción de testosterona en que el deseo y la satisfacción sexual son mayores. La líbido tiene entonces, un impulso biológico ligado a la preservación de la especie y es la primera fase de la respuesta sexual humana, seguida de excitación, orgasmo y resolución. De todos modos, todavía poco se sabe sobre lo que despierta ese deseo. Es muy probable, que esté relacionado con factores más primitivos, como el aroma.

Acércate más

Mismo con el empujón de la biología, estar con las hormonas en niveles normales, no necesariamente significa que una mujer tendrá deseo. La líbido femenina es mucho más compleja y puede ser influenciada por diversos factores, desde problemas psicológicos (como depresión, o estar sufriendo un trauma) hasta emocionales (estrés en el trabajo o conflictos en la pareja).

La mujer precisa estar saludable física y emocionalmente. Alimentarse de manera balanceada, no tener vida sedentaria, evitar beber en exceso, no usar drogas, no fumar y administrar el estrés y las horas de sueño, ayudan a retrasar la aparición de enfermedades, y repercute positivamente en el sexo, recomienda la sexóloga Carmita Abdo de la Universidad de São Paulo, Brasil.

El deseo femenino, también sufre la influencia cultural y de la educación familiar. La sexóloga Jaqueline Brendler, directora de la Asociación Mundial para la Salud Sexual, destaca que, mientras que el hombre es estimulado desde temprano a gustar del sexo e identificarse como un ser sexual, la mujer es educada para retrasar su iniciación sexual y a reprimir la líbido.

Tus zonas erógenas

En el año 2000 se realizó el Estudio de Comportamiento Sexual del Brasileño (Ecos) organizado por la sexóloga Carmita Abdo de la Universidad de São Paulo, en el que participaron 2835 personas mayores de 18 años. El estudio arrojó el increíble resultado de que el 92.1% de las mujeres no se masturbaban frecuentemente. En el 2008, la sexóloga coordinó otro estudio llamado Mosaico Brasil en el que entrevistó a 8 mil brasileños y mostró que cerca del 40% de las mujeres nunca se habían masturbado. Entre los hombres, ese índice fue apenas del 3.4%. La especialista opina que eso afecta todos los estadíos sexuales, inclusive la líbido.

¿Si un grupo enorme de ellas no se masturba, cómo van a saber qué es lo que les gusta? ¿Y cómo le va a explicar lo que quiere a su pareja, si ella misma tiene dificultades con su cuerpo?

Otro motivo de la disminución del interés sexual, también puede estar ligado a la pareja. Jaqueline Brendler afirma que principalmente en las relaciones duraderas, la seducción que frecuentemente está asociada a nuevas conquistas, deja de practicarse en la pareja, acción que afecta la excitación, y para tener una vida sexual placentera, es necesario que la mujer perciba estímulos eróticos día a día.

Ver a una pareja besándose tanto en vivo como en una publicidad, por ejemplo, es un estímulo. Una mujer saludable también recuerda su último encuentro sexual y siente deseo. Ella es una persona sexual, o sea, ve a su pareja como un ser erótico y percibe su propio potencial sexual. Si bien que en parejas casadas hace muchos años, en algunos casos no se percibe a la pareja como un ser sexual, y no se produce el deseo.

También en el estudio Ecos, mientras que la principal disfunción sexual referida por los hombres, fue la eréctil caracterizada por la incapacidad de tener y mantener una erección, la falta de deseo (llamada Disturbio del Deseo Sexual Hipoactivo) ocupó el primer lugar en el caso de las mujeres, alcanzando un 34.6% mientras que en los hombres solo fue un 12.3%.

Enfocando el tratamiento desde todos los ángulos

La carencia de líbido tiene tratamiento, pero para eso es preciso buscar ayuda de los especialistas. De acuerdo a la sexóloga Jaqueline Brendler, las mujeres normalmente demoran muchos años para intentar resolver el problema, mientras que los hombres son más rápidos para buscar la solución, ya que es muy difícil tener una erección sin líbido.

“Para el hombre el problema es visible, pero la mujer consigue tener relaciones sexuales sin deseo, por obligación; y muchas lo hacen porque consideran que lo principal es dar placer a la pareja para que la relación continúe. Ellas evitan conversar sobre el tema para no generar un conflicto, explica Jaqueline Brendler.

El primer paso, entonces, es descubrir las causas de la falta de deseo. Si el motivo fuera una enfermedad como una depresión, es fundamental tratarla, por más que la medicación afecte la líbido, si el problema inicial no fuera solucionado, el deseo también no mejorará. Si fuera algún problema emocional o alguna influencia de factores externos, sesiones de psicoterapia pueden ayudar, siendo un especialista en sexología el más indicado. Independientemente que lo que impulse el problema, leer libros y cuentos eróticos o ver películas con escenas de sexo, son buenas formas de estímulo.

La Viagra Femenino… fue el primer medicamento creado para tratar la falta de deseo sexual y también el primero destinado a cualquier disturbio sexual femenino. El comprimido, que era testeado originalmente como un antidepresivo, es destinado a las mujeres que todavía no han llegado a la menopausia, que tienen una salud física y mental intacta y que están felices con su pareja, pero presentan un desequilibrio en ciertos neurotransmisores. La flibanserina debe ser ingerida diariamente, y los efectos recién son percibidos después de cuatro semanas de tratamiento.

Si bien los especialistas reconocen que es un avance contar con un medicamento para tratar la falta de líbido femenina, su eficacia es altamente cuestionada.

Jaqueline Brendler, opina que como es un problema sexual común, cree que va a ser muy vendido al principio, pero como la eficacia no es muy buena, las ventas caerán después de un tiempo.

Las fases sexuales

Deseo: Es la motivación o el interés por la actividad erótica, solo o acompañado. En esta fase, hay liberación de los neurotransmisores: dopamina y noradrenalina.

Excitación: Conjunto de señales, con síntomas físicos y emocionales que llevan a la percepción de estar excitado y concluyen en la lubricación en el caso de la mujer, y de la erección en el hombre. Entre los síntomas físicos están: taquicardia, taquipnea, aumento del tono musculas, la dilatación de las pupilas y la erección de los pezones. Se inicia la producción de vasopresina (en el hombre) y de la oxitocina y óxido nítrico en ambos.

Orgasmo: Percepción cerebral de placer, acompañada de contracciones en los genitales asociadas a la sensación de bienestar. Los neurotransmisores de esta fase son la dopamina, la endorfina y la serotonina, con picos de liberación de oxitocina.

Resolución: Sensación de relajamiento pos orgasmo, algunas veces acompañada de sueño.

Factores biológicos que interfieren en la líbido

Menopausia: Después de la menopausia, es muy común que la líbido disminuya por influencia hormonal. De todos modos, la carencia del deseo sexual, puede ocurrir a cualquier edad.

Embarazo: La falta de interés también aparece en momentos como el embarazo, la lactancia o el período premenstrual.

Medicamentos: Diversos medicamentos pueden causar el Disturbio de Deseo Sexual Hipoactivo, como antidepresivos, diuréticos, hormonas, remedios para adelgazar y algunos anticonceptivos (especialmente la inyección trimestral).

FUENTE: ZERO HORA

Acerca de Pat Sierra (195 Artículos)
Periodista, guionista conductora de Radio y TV y bloguera. Coeditora de "Se Dice Ciencia". Realizó su carrera en radio, televisión y gráfica. Se destaca su paso por América Noticias, Crónica TV, y los ciclos propios “Para quererte mejor” en cable y “Cóncavo y Convexo” en radio, entre otros. Sus guiones “El conventillo de los sueños” y “Domador de Tormentas” han sido galardonados por Argentores, así como su monólogo “Deprimida en la peluquería” que está incluido en el libro “La cocina de los dramaturgos”. Su blog “Patricia Sierra… ¿sólo sueños o mi propia realidad?” está en la web desde 2007. Periodista Científica egresada del Instituto Leloir promoción 2014

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: