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Murió Oliver Sacks, el brillante poeta de la neurología

por Pat Sierra @patsierra
La partida de Oliver Sacks deja un gran vacío en la comunidad científica y en este mundo. Científico, supo ver la manera de comunicar mediante la literatura patologías poco divulgadas. El mundo es un poco más oscuro con su partida.

No sabría por donde empezar para escribir sobre Oliver Sacks, fue un genio de la neurología, un estudioso y un poeta.

Mucha gente lo conoció a través de la película “Despertares”, donde Sacks cuenta su experiencia.

Entre 1918 y 1926, hubo una epidemia de la que se contagiaron 5 millones de personas. La enfermedad se denominó encefalitis letárgica. Un tercio de los enfermos falleció, otro tercio se curó, y el tercio restante quedaron confinados en hospitales, sin poder moverse.

En 1969, Oliver Sacks era médico de un Hospital en New York donde había pacientes internados, que habían sufrido encefalitis letárgica, habían pasado casi 40 años confinados en ese estado. Observó que había períodos breves en que sus reflejos funcionaban. Decidió tratarlos con L-dopa que era una droga que estaba funcionando con pacientes con Parkinson. Los pacientes poco a poco fueron despertando de su catatonia, pero tiempo después desarrollaron efectos secundarios de la droga relacionados con su personalidad, y luego volvieron a presentar los síntomas de la encefalitis letárgica.

80 años después, se supo que lo que causó la encefalitis letárgica fue una mutación de la bacteria estreptococo.

Oliver Sacks fue el ejemplo de la consideración y el respeto mutuo entre médico y paciente. Primero fue químico, luego neurólogo. Hasta sus últimos días atendía a pacientes, y el decía que debía saber qué le pasaba a fin de tranquilizarlo.

Escribió libros maravillosos, más exactamente trece. On the move, su autobiografía, Hallucinations, The mind’s eye, Musicophilia, Oxaca Journal, Uncle Tungsten, The island of the Colorblind, An antropologist on Mars, Seeing voices, The man who mistook his wife for a hat, A leg to stand on, Awakenings y Migraine. Gran parte de ellos inspirados en sus pacientes y sus patologías.

Oliver Sacks hizo grandes contribuciones a la ciencia, a la neurología pero fundamentalmente a la empatía médico-paciente.

En Febrero de este año, cuando fue diagnosticado su metástasis en el hígado, producto de un melanoma que le habían extirpado de un ojo, el que finalmente debido a los tratamientos perdió la visión del mismo escribió una carta donde era una despedida y un agradecimiento a la vida.

De pronto me siento centrado y clarividente. No tengo tiempo para nada que sea superfluo. Debo dar prioridad a mi trabajo,a mis amigos y a mí mismo. Voy a dejar de ver el informativo de televisión todas las noches. Voy a dejar de prestar atención a la política y los debates sobre el calentamiento global.

No es indiferencia, sino distanciamiento; sigo estando muy preocupado por el Oriente Próximo, el calentamiento global, las desigualdades crecientes, pero ya no son asunto mío; son cosas del futuro…

En “El hombre que confundió a su esposa con un sombrero” y “Un antropólogo en Marte” describió a los pacientes que lidiaban con diferentes trastornos desde el síndrome de Tourette al autismo, pasando por la epilepsia, el síndrome del elefantismo, esquizofrenia y alzheimer.

También investigó el mundo de los sordos y el lenguaje de signos en “Viendo voces” y una extraña comunidad de personas que no perciben los colores en “La isla de los ciegos al color”.

Más recientemente, Sacks se desempeñó como profesor de neurología y psiquiatría en el centro médico de la Universidad de Columbia entre 2007 y 2012.

Asimismo era profesor de neurología en la escuela de medicina de la Universidad de Nueva York.

“Por encima de todo, he sido un ser sensible, pensante, en este bonito planeta y eso es en sí mismo un enorme privilegio y aventura”, escribió Sacks en su carta de despedida.

Oliver Sacks es una enorme pérdida, para la comunidad científica y para el mundo, y en su carta de febrero de 2015, definió lo que hoy sentimos:

Cuando las personas mueren, no pueden ser reemplazadas. Dejan un agujero que no se puede llenar por cuanto es el destino -genético y humano- de cada ser humano el ser único, encontrar su propio camino, vivir su propia vida, morir su propia muerte”.

 

Acerca de Pat Sierra (195 Artículos)
Periodista, guionista conductora de Radio y TV y bloguera. Coeditora de "Se Dice Ciencia". Realizó su carrera en radio, televisión y gráfica. Se destaca su paso por América Noticias, Crónica TV, y los ciclos propios “Para quererte mejor” en cable y “Cóncavo y Convexo” en radio, entre otros. Sus guiones “El conventillo de los sueños” y “Domador de Tormentas” han sido galardonados por Argentores, así como su monólogo “Deprimida en la peluquería” que está incluido en el libro “La cocina de los dramaturgos”. Su blog “Patricia Sierra… ¿sólo sueños o mi propia realidad?” está en la web desde 2007. Periodista Científica egresada del Instituto Leloir promoción 2014

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