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No crea que consumir light lo va a hacer adelgazar

La versión light de ese alimento que le gusta, no le da piedra libre para consumir cuanto quiera

por Pat Sierra @patsierra
Antes de llenar el carro del supermercado de productos light, es conveniente tener ciertas consideraciones que nos pueden arruinar nuestra decisión de bajar de peso.

Y… decide ponerse a dieta el lunes, y como un sibarita prepara la ceremonia, va al supermercado, compra todos los productos light, los pone en la heladera. Comienza la semana, come todo lo que compró sin culpas pero el numerito de la balanza en vez de achicarse, empieza a crecer… ¿qué pasó?

Quesos reducidos en grasas, alfajores con menos calorías, dulce de leche light… la industria alimentaria supo ver que todos nos preocupamos por el sobrepeso, y que uno de los pilares es contar calorías y bajar las grasas, y nuestra preocupación no solo es estética sino por las consecuencias en nuestra salud.

Los productos bajos en calorías, en grasa, en azúcares, «light», pónganle la etiqueta que quiera, llevan bastante tiempo en las góndolas del supermercado y en algunos establecimientos de comida rápida, pero ahora vuelven con fuerza.

Es importante que el consumidor tome conciencia de que esa etiqueta que lo invita a consumir a destajo, prueba su resistencia, porque ese inocente producto que le dice que es reducido en todo, lo va a engordar como lo haría el que tiene todo.

«Lo light muchas veces no refleja la ausencia de calorías ni la posibilidad de abusar de ese producto sin ningún peligro. Se puede ser obeso aunque comas todo light»

No todo es calorías

No hay que fijarse solo en la calorías sino en la composición nutricional (grasas, proteínas, hidratos de carbono) para no superar las cantidades máximas recomendadas.

«Estos productos no son adelgazantes. Engordar o adelgazar depende del cómputo global de calorías que ingerimos.

Una dieta equilibrada supone una ingesta de unas 2.000 calorías diarias para los hombres y 1.800 calorías para las mujeres, de manera que, entre un 45-55% de esta energía debe provenir de los hidratos carbono, entre un 15-25% de las proteínas, y un 25-35% de grasas totales, las mismas es ideal que en su mayoría provengan del aceite de oliva (cuanto más virgen mejor), mientras que las saturadas (de origen animal) y las famosas grasas trans (industriales), así como los azúcares añadidos (refrescos, dulces) deben limitarse y consumirse solo de forma ocasional.

Incluso en sus versiones «light», determinados alimentos siguen siendo muy calóricos porque contienen un porcentaje elevado de grasas saturadas o trans y/o azúcares, por lo que su consumo debería seguir siendo muy ocasional. «Suele ocurrir que los productos light hacen que se incremente el consumo. Piensan que no engorda y toman más cantidad. Los estudios han demostrado que a más productos light más peso porque, en general, la gente se pasa de cantidades».

A leer etiquetas y no olvidar estos tips:

  • «Un producto que se anuncia como bajo en grasa puede contener mucho azúcar y viceversa».
  • «Cero por ciento grasa no significa cero por ciento calorías».
  • «Es mejor la grasa de la leche que de una medialuna»

Tampoco podemos prescindir por completo de la grasa en la dieta. Hay vitaminas (las denominadas liposolubles) que viajan con ella. «La grasa de la leche es un 3% por cada 100 mililitros, una cantidad muy pequeña. Si te tomas un vaso de leche y una medialuna, lo que más engorda es la medialuna, no la grasa de la leche».

Cómo se preserva el sabor

Muchos productos reducidos aseguran que mantienen todo el sabor. ¿Cómo lo hacen? La grasa se cambia por unas sustancias denominadas sustitutos o imitadores de grasa. Cuando se saca la grasa de un alimento, está más seco e insípido. Estos sustitutos son compuestos que entrarían dentro del grupo de los carbohidratos y también hay un tipo de proteínas que aportan la jugosidad que ha perdido, simulando su textura original.

En el caso del azúcar, los sustitutos son los edulcorantes, que dan el sabor dulce pero no aportan casi energía. Una lata de una gaseosa de cola light tiene apenas una caloría, aunque el sodio aumenta muy ligeramente con respecto a la versión normal, que no tiene nada. Son una alternativa para los amantes de estas bebidas endulzadas, que desde el punto de vista nutricional «no aportan nada». «Las gaseosas son prescindibles. Solo vamos buscando el sabor dulce». El único alimento sin calorías es el agua, que ni engorda, porque tiene cero calorías, ni adelgaza, pero ese es otro capítulo…

Ante la duda, nada mejor que consultar a un médico y al nutricionista, ellos sabrán guiarlo en el sinuoso camino de perder peso.

Acerca de Pat Sierra (195 Artículos)
Periodista, guionista conductora de Radio y TV y bloguera. Coeditora de "Se Dice Ciencia". Realizó su carrera en radio, televisión y gráfica. Se destaca su paso por América Noticias, Crónica TV, y los ciclos propios “Para quererte mejor” en cable y “Cóncavo y Convexo” en radio, entre otros. Sus guiones “El conventillo de los sueños” y “Domador de Tormentas” han sido galardonados por Argentores, así como su monólogo “Deprimida en la peluquería” que está incluido en el libro “La cocina de los dramaturgos”. Su blog “Patricia Sierra… ¿sólo sueños o mi propia realidad?” está en la web desde 2007. Periodista Científica egresada del Instituto Leloir promoción 2014

1 Trackback / Pingback

  1. ¿Qué pasaría si solo bebiera bebidas azucaradas? – Se dice ciencia

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