Ticker de noticias

El dolor es inevitable pero no el padecimiento

Por Bárbara Paula Groba                 @barbigroba9
“Alejandro llegó al consultorio una hora después de haber cortado conmigo. Era un hombre joven, de aproximadamente cincuenta años, sin embargo su aspecto era el de alguien mayor, ya cansado de vivir. Su barba estaba descuidada, su apariencia algo desalineada y un gesto de extrema tensión le contraía el rostro”, fragmento del diálogo entre Gabriel Rolón y su paciente en ‘Habitante del horror’.
“-Rolón: ¿Qué es lo que le entendiste Ayelén?. Ahora deja que las lágrimas le mojen la cara sin pudor. Ya nada queda de su enojo inicial. Tan sólo una profunda tristeza y un enorme dolor. Ayelén: -Que me escondía, que le daba vergüenza mostrar…-se angustia. R: -¿Mostrar qué?- A: Esto que soy”, extracto de ‘La mirada del otro’
“Horacio era un hombre inteligente pero a veces una enorme sensación de culpa lo invadía y lo obnubilaba. Cuando atravesaba esos procesos parecía deteriorarse. Su aspecto era el de alguien mucho más grande, abatido y descuidado”, fragmento de ‘Vivir sin deber’
“Cristian: Me calentaba tanto. Era tan joven, tan linda y yo vivía alzado con ella. Me volvía loco. No sé si es la edad o qué. Pero la cuestión es que me mandé y cuando estaba por tocarla. Rolón: ¿Qué pasó?. C: Entró de golpe mi viejo, hecho una furia. Me agarró del cuello, me apretó contra la pared y me sacó a trompadas del baño. Él nunca me había pegado antes pero estaba descontrolado. Casi me mata”, extracto de ‘Desear al límite’
“Sus ojos estaban rojos. Hacía un esfuerzo enorme por contener el llano y su voz era apenas audible. Lo vi debatirse con su angustia durante algunos minutos, en silencio, hasta que por fin pudo hablar. Estebán: ¿Te das cuenta?. El momento que tanto temía llegó. Rodrigo me dijo que yo no soy su padre”, fragmento de ‘La voz del amor.
“Como pudo verse, trabajar con Débora era díficil. Por un lado tenía un sentido del humor exquisito, era lúcida y ocurrente, pero por otro, esa actitud suya de querer seducir todo el tiempo, su posición de mujer fatal a la que le costaba ponerle coto aún en el contexto de análisis, la volvía un paciente especialmente complejo”, extracto de el placer de ser la otra.
“Julio: Es que- se interrumpe- hace una semana me peleé con un paciente. R: ¿Tuvo una discusión fuerte?. J: Ojalá hubiera sido eso, pero la verdad es que casi me cago a trompadas con un hombre que lleva cinco años atendiéndose conmigo”, fragmento de Amar con locura.
Alejandro, Ayelén, Horacio, Cristian, Estebán, Débora y Julio son los protagonistas de las historias del libro de Gabriel Rolón “Historias inconscientes, (vidas al límite)” de editorial Planeta. Estos personajes son pacientes que fueron atendidos por el psicoanalista y autor de la obra.
El escritor cuenta estos casos verídicos, que por supuesto son narrados bajo su consentimiento y al finalizar cada historia terapeútica realiza abordajes sobre distintos temas del psicoanálisis, como: la palabra en psicoanálisis, la transferencia, inconsciente y repetición, en el comienzo fue el sexo, el deseo del reconocimiento, mascaradas de la histeria y la identificación.
En el 2007, Rolón publicó “Historias de diván, nueve relatos de vida”, donde relató encuentros de él y sus pacientes y dos años más tarde escribió el libro “Palabras cruzadas, del dolor a la verdad”, en donde también cuenta sesiones. Luego se alejó un poco de esta temática y publicó “Medianoche en Buenos Aires”, que es un relato musical y “Los padecientes”, una novela policial.
Su último libro:  ”Historias inconscientes, vidas al límite” se plantea como desafío contar historias de pacientes que afrontan situaciones extremas, que incluso ponen en riesgo su vida.
Como bien anticipa la contratapa del libro, en estas páginas se transitarán las adicciones, la discapacidad, el incesto, la mentira, la culpa, una histeria grave y suficiente, y un amor desmesurado al borde mismo de la locura.
“El dolor es inevitable pero no el padecimiento. Y esa diferencia es la que hace que cada día vuelva al consultorio” señala Gabriel Rolón , y es lo que se plantea que logren los pacientes de “Historias inconscientes,(vidas al límite)”.
Me pareció un libro muy interesante debido a que aborda temas extremadamente complejos, con lo que es imposible no sentir empatía que no se da necesariamente por haber vivenciado una situación similar sino por el grave grado de vulnerabilidad de los protagonistas.
Se pueden leer centenares de textos que narren estas problemáticas pero no hay mejor forma de entenderlas y sentirlas que leyéndolas de las propias víctimas pero no desde el lado del descarnado dolor sino desde el aprendizaje y en algunos casos, la superación. Los conceptos teóricos también ayudan a poder entender las situaciones con las que tienen que lidiar y por qué tienen determinado accionar.
Ojalá no sea el último libro inspirado en casos clínicos, como el autor señaló en el prólogo.

 

Acerca de Bárbara Paula Groba (162 Artículos)
Periodista egresada de TEA. Periodista científica recibida en el Instituto Leloir. Co- Editora de Se Dice Ciencia. Redactora de Salud en Revista G. Columnista de espectáculos en Bondi, un viaje de vuelta por Radio Wu. Co- Editora de Historias de Moda. Columnista general en noticiasar.com. Crónica de Alberto Fernández de Rosa publicada en el libro "Cuando se apagan las luces, crónicas detrás de escena".

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: